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Vista aérea de Palu, una de la localidades arrasadas por el terremoto y el tsunami de Indonesia.
Vista aérea de Palu, una de la localidades arrasadas por el terremoto y el tsunami de Indonesia.

Ruedas, ciencia y tecnología

Neumáticos para 'amortiguar' terremotos

Hoy se cumple una semana desde que un terremoto de 7,5 grados, seguido de un tsunami, sacudieron la isla indonesia de Célebes. Oficialmente, más de 1.200 personas han muerto, 50.000 se han visto obligadas a abandonar el lugar a causa de la catástrofe y, según de Naciones Unidas, casi 200.000 personas necesitan ayuda humanitaria de manera urgente. Unas cifras, que tal y y como temen las autoridades del país, podrían seguir aumentando en los próximos días.

El 'terremoto Indonesia' ha reabierto el debate sobre cómo los desastres naturales de este tipo producen devastadoras consecuencias para poblaciones y  ciudades en vías de desarrollo, y con hogares cuyos materiales de construcción no presentan las mejores condiciones para resistir los embates de estas fuerzas sísmicas. 

Una tesis sobre la que científicos como el murciano Juan Bernal Sánchez lleva cuatro años trabajando en la Universidad británica de Napier (Edimburgo): "en términos generales, la baja calidad de los materiales utilizados, la falta de acondicionamiento de las estructuras existentes y una planificación urbana inadecuada son las razones principales por las que los fenómenos sísmicos son más destructivos en los países en desarrollo". Una tesitura en la que el neumático se ha convertido en un 'amortiguador' capaz de mitigar los efectos de seísmos sobre las viviendas: "mis compañeros y yo hemos estado trabajando  en una forma de crear cimientos de edificios baratos que absorban mejor las vibraciones sísmicas y evitar con ellos que las estructuraa de los países se derrumben durante un terremoto", aclara Bernal.

El componente clave de estos cimientos es el caucho de los neumáticos fuera de uso, que junto a la tierra natural o arena de la zona para construir esa base, "serían capaces de reducir el efecto de las vibraciones sísmicas en los edificios que se encuentran en la superficie", explica Bernal en un artículo científico escrito por él en "The Conversation"

"Varias investigaciones han demostrado que la introducción de partículas de caucho en el suelo permite aumentar la cantidad de energía que disipa. El terremoto provoca que el caucho se deforme, absorbiendo la energía de las vibraciones de una manera similar a como ocurre en el exterior de un coche diseñado para contraerse en un choque, y así proteger a las personas que están en su interior. Por otra parte, la gran rigidez aportada por las partículas de arena del suelo y la fricción entre ellas ayudan a mantener la mezcla consistente, capaces de resistir los posibles asentamientos en el subsuelo", explica Bernal.

Tras testar este material, los científicos de la universidad británica afirman que la instalación de estas mezclas debajo de un edificio, compuestos aún en desarrollo, reduciría la fuerza máxima de aceleración horizontal de un terremoto entre un 50 y un 70 %.

"En la actualidad estamos experimentando con cimientos compuestos de diferentes porciones de caucho y tierra para lograr un modelo más eficiente, y para comprobar cómo afectan los tipos de terrmotos", afirma Bernal. No obstante, el objetivo a medio y largo plazo es construir modelos de edificios a tamaño real y someterlos a condiciones extremas en base a los terremotos registrados. Aunque para ello, tal y como afirma el científico, necesitarían alcanzar un mayor grado de especialización y mayor colaboración por parte de empresas privadas y de otras universidades interesadas.

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