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La incorrecta presión y alineación pueden reducir hasta un 20 % la vida de los neumáticos

Según el distribuidor de neumáticos Grupo Andrés, el mantenimiento de las cubiertas también afecta negativmente al consumo de combustible.

La búsqueda constante de los fabricantes por alargar la vida útil de los neumáticos viene determinada por horas de trabajo y recursos destinados a la investigación en sus centros de desarrollo y laboratorios. Todas las primeras marcas se esfuerzan por crear mejores cubiertas que soporten las condiciones climatológicas y del asfalto -no siempre en estado óptimo- durante el mayor tiempo posible.

Sin embargo, estos esfuerzos pueden verse seriamente perjudicados por un incorrecto mantenimiento del vehículo. Además de constituir un punto clave en la seguridad vial, una revisión deficiente de los neumáticos puede reducir ostensiblemente la cantidad de kilómetros recorridos. Según datos de Grupo Andrés, "una mala alineación o una incorrecta presión pueden reducir la vida útil de las cubiertas hasta en un 20 %".

Ambos factores afectan, a su manera, a la duración de las gomas. Una alineación mal realizada provoca un desgaste prematuro e irregular que se suma a "una mayor fatiga en los elementos mecánicos y a un peor comportamiento del vehículo". Desde el distribuidor de neumáticos salmantino explican que "un neumático en un eje desalineado sufre un desgaste tan rápido que el dibujo desaparece en un recorrido de entre 4.000 y 6.000 km", simulando el efecto que realizaría una lija.

La presión también influye en la pérdida prematura del dibujo de la banda de rodadura. Un neumático con una presión un 20 % inferior a la recomendada por el fabricante sufre un desgaste que disminuye su vida útil un 16 %. De esta forma, si la cubierta tiene una durabilidad estimada de unos 40.000 km, tan sólo sobrepasaría los 33.000.

Ambos de afectar a la duración de los neumáticos, la alineación y la presión repercuten de forma clara en el consumo de combustible y, por tanto, en las emisiones de CO2 a la atmósfera. Tanto es así que "una mala alineación puede aumentar la resistencia a la rodadura hasta un 80 % y un error de sólo 2,5 en el ajuste de un eje puede incrementar el consumo en un 16 %", según ha dicho el director General de Grupo Andrés, Eduardo Salazar.

Por su parte, llevar los neumáticos con una presión inferior a la establecida por la marca aumenta significativamente a empeorar la calidad del aire puesto que, a menor presión, mayor contacto con el asfalto y mayor resistencia. El vehículo se ve obligado a realizar un sobresfuerzo que repercute directamente tanto en los gastos de mantenimiento, como en el consumo de carburante y en las emisiones de dióxido de carbono.

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