Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar análisis de uso y de medición de nuestra web para mejorar nuestros servicios. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Acepto
  1. Inicio
  2. Talleres
  3. Los ingresos de los talleres vascos disminuirán un 40 por ciento por la electrificación

Los ingresos de los talleres vascos disminuirán un 40 por ciento por la electrificación

Según una estimación realizada por el Grupo Solera –experto en inteligencia del automóvil- , la electrificación del parque, los negocios de reparación y mantenimiento del País Vasco suponen un descenso del 40 por ciento de los ingresos de los talleres. Esto es equivalente a una pérdida de 228 millones de euros de su facturación.

La empresa ha recogido estos datos en el informe de “La descarbonización de la posventa” y los presentó el miércoles, 18 de septiembre, en la I Jornada de Automoción del País Vasco.

Actualmente, el sector de la posventa factura alrededor de 601,4 millones de euros y, tal y como se ha explicado durante el evento, dentro de 30 años, aproximadamente, el sector pasaría a ingresar 373,6 millones porque los vehículos de combustión interna necesitan de una serie de mantenimientos preventivos que con el vehículo eléctrico desaparecen.

Por otro lado, tanto en el País Vasco como en resto de España, la electrificación está aún en fase de crecimiento, por lo que el vehículo eléctrico representa únicamente el 0,03 por ciento de los coches que circulan por carreteras vascas. Este modelo está aún en proceso de desarrollo, con varios obstáculos pendientes, entre ellos, el costoso precio de sus modelos, que suele superar los 25.000 euros.

La diferencia principal es que los vehículos de combustión cuentan con un total de 25 piezas y elementos de los que no dispone el vehículo eléctrico, como por ejemplo; aceite, filtros de aceite, correa de distribución, bujías, inyectores, escapes, etc., cuyo coste supera la cifra de 15.000 euros. Sin embargo, esta diferencia tampoco se compensa con el batería, dado que aparte de ser costosa –aproximadamente 11.000 euros-, también tiene el inconveniente de que el paso por boxes para cambiarla es cada diez años, una horquilla de tiempo mucho mayor que el requerido por las piezas de mecánica de un diésel o gasolina.

 

Enlaces patrocinados